El cuerpo de una mujer abandonado con señales de ejecución y un mensaje intimidatorio en una barranca de Xochimehuacán fue identificado por las autoridades. Se trata de Patricia N., conocida en el ámbito criminal como “Paty Rubín”, una figura cuya trayectoria delictiva la llevó de los robos menores a las esferas del narcomenudeo y el crimen organizado.
La confirmación de su identidad y las circunstancias de su muerte apuntan a un brutal ajuste de cuentas derivado de las disputas por el control territorial en la capital poblana.
De la Cartera al Narcomenudeo
Según información recabada de fuentes policiales, "Paty Rubín" inició su actividad como "fardera" (robando mercancía en comercios) y escaló rápidamente a ser una carterista especializada en el transporte público del norte de la ciudad.
Sin embargo, su perfil delictivo se endureció al establecer nexos con células de alto riesgo, incluyendo la organización conocida como "Los Toscanos" y un sujeto apodado "El Chapa", presuntamente ligado al Mercado Unión. La hoy occisa habría incursionado en el cobro de cuotas de extorsión a otros carteristas y narcomenudistas, actividad que la colocó en la mira de grupos criminales rivales.
La Firma de la Ejecución
El cuerpo de Patricia N. fue localizado la noche del martes, envuelto en una cobija y con los pies inmovilizados, un método característico de las ejecuciones ligadas al crimen organizado. Lo más revelador fue el narcomensaje que acompañaba el cuerpo.
El texto, presuntamente firmado por un grupo que se identificó como "Comandante Darío", acusaba a "Paty Rubín" de "chapulina" (término usado para traición o invasión de territorio) y de cobrar tarifas excesivas a las carteristas, confirmando que su violenta muerte fue el resultado de una venganza entre bandas.
Las fuentes ministeriales indican que "Paty Rubín" se había mantenido oculta por semanas, temerosa de represalias, pero sus enemigos finalmente la ubicaron. La investigación, a cargo de la Unidad de Feminicidios de la Fiscalía General del Estado, se centra en desentrañar los conflictos territoriales que culminaron con su asesinato.













