El municipio de Huauchinango se vistió de fiesta con la realización de la 9ª Fiesta de la Enchilada y la Cecina, un evento que se consolidó como una muestra representativa de la riqueza cultural y culinaria del norte poblano.
La festividad se llevó a cabo del 15 al 17 de noviembre, con una gran afluencia. Los organizadores esperaban recibir a más de 30 mil visitantes y generar una derrama económica superior a los 2 millones de pesos.
La Fuerza de las Emprendedoras
Esta celebración nació como una iniciativa ciudadana, liderada por mujeres emprendedoras integradas en la Asociación de Expositoras de la Fiesta de la Enchilada y la Cecina. Su propósito principal es preservar la cocina tradicional y fomentar el consumo local. A lo largo de sus ediciones, el evento logró rescatar recetas típicas y difundir el patrimonio culinario de la Sierra Norte.
En representación de la secretaria de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo Villalón, la subsecretaria de Promoción Turística, Alejandra de los Santos Reyes, destacó la importancia de este encuentro como un ejemplo de fortaleza y unión comunitaria.
“Huauchinango sorprende con su infinita cocina serrana, símbolo de identidad y resiliencia. Esta celebración refleja la fuerza de las mujeres y el orgullo de una comunidad que conserva su esencia”, afirmó la funcionaria, invitando a visitar este destino para disfrutar su oferta culinaria y su entorno natural.
La regidora de Turismo, Berenice Anduaga Murguía, señaló que la festividad es el resultado del esfuerzo conjunto de mujeres que, con su trabajo, sostienen a cientos de familias. Explicó que las enchiladas huauchinanguenses se distinguen por ser pequeñas, rellenas de carne de res, servidas con salsa verde y un toque especial de chiltepín.
Magnitud Gastronómica
La magnitud de la muestra culinaria fue notable. Durante los días de la feria, se prepararon más de 200 mil órdenes de enchiladas, para lo cual se utilizaron:
-
500 kilos de huevo.
-
1,500 litros de salsa.
-
200 kilos de patitas de pollo en chiltepín.
Huauchinango, reconocido como Pueblo Mágico desde 2015, combinó tradiciones, sabores y naturaleza, y reafirmó su vocación turística como uno de los destinos más representativos de la Sierra Norte de Puebla.













