Ahora que iniciaron las campañas la seguridad será un tema recurrente; los encargados de ella piden que no se politice y tratan de minimizar las atrocidades cometidas a diario por los delincuentes, los opositores ni se enteran pues desde sus camionetas y sus fraccionamientos no padecen inseguridad, pero se rasgarán las vestiduras diciendo que los poblanos no pueden seguir viviendo con miedo.
Casi todos los diputados locales dejaron sus curules para repetir o buscar otro cargo, si en el próximo mitin se encuentra a su candidato, porque en esta época si se bajan de los vehículos de lujo, y le dice que la seguridad debe mejorar, pregúntele por qué cuando tuvieron al fiscal General del Estado y al secretario de Seguridad Pública en el Congreso del estado no los cuestionaron.
Prefirieron los acuerdos y se hicieron los crédulos aceptando que Puebla es un lugar tranquilo en el que los ciudadanos no tienen miedo de andar en el trasporte público, de quedar en medio de una balacera o que frente a su casa le den un “levanton” a alguna persona y después aparezca en bolsas.
Aceptaron creer que los asesinatos de mujeres van a la baja, que los feminicidios se esclarecen, que en las carreteras del estado no pasa nada y que está bien que las matanzas sean entre delincuentes.
Ahora que es campaña, se vuelven expertos en seguridad aunque no saben el déficit de policías en el estado, la estadística de la incidencia delictiva en los municipios, qué grupos delictivos operan y por qué la estrategia de seguridad no da resultados.
Que la seguridad esta controlada por los mismos personajes desde hace años, pese a que lo único que han hecho es enriquecerse a costa de los ciudadanos.
Ahora los veremos muy críticos, pero cuando estén en la curul llenarán de halagos a quien este a cargo de la seguridad, sus salarios les permitirá vivir en una burbuja en la que los robos, los homicidios y las pugnas entre criminales no los tocan.
En fin, ¡viva la democracia!.













