La propuesta de solicitar un crédito por 440 millones de pesos para obra pública en la capital ha abierto el debate sobre la pertinencia de recurrir a financiamiento para atender rezagos en infraestructura urbana.
De acuerdo con la iniciativa que será presentada ante Cabildo, el recurso se destinaría en su totalidad a la construcción y rehabilitación de calles, incluyendo banquetas, guarniciones y drenaje. Sin embargo, la medida plantea interrogantes sobre la planeación financiera y la necesidad de adquirir deuda para cubrir demandas que, en teoría, corresponden al gasto público ordinario.
Aunque se ha señalado que el crédito sería liquidado antes de que concluya la administración, especialistas advierten que este tipo de esquemas pueden comprometer la capacidad financiera a corto plazo, además de generar presión presupuestal en un periodo reducido para su pago.
Otro de los puntos a discusión es la falta de claridad sobre los criterios de selección de las vialidades a intervenir, así como los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas en la ejecución de los recursos.
Si bien el argumento central es atender rezagos históricos y responder a solicitudes ciudadanas, la decisión de financiar obra pública mediante deuda vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la sostenibilidad financiera y la priorización del gasto en la capital poblana.













