Un despliegue de seguridad de alto nivel, activado la mañana de este martes, paralizó las operaciones en el Barrio de El Carmen, tras la detección de un componente anómalo que simulaba un artefacto explosivo en una sucursal bancaria. El incidente encendió la Alerta Roja en el Centro Histórico y demandó la intervención de fuerzas federales y estatales especializadas.
La movilización se inició tras el reporte formal emitido por el centro de monitoreo de una institución bancaria (BBVA). El personal de vigilancia detectó un dispositivo metálico adherido a la estructura exterior del inmueble, en el cruce de la 25 Poniente y 3 Sur. El objeto se encontraba vinculado a un teléfono celular con una supuesta cuenta regresiva visible, una configuración clásica utilizada para generar pánico y simular una amenaza inminente.
Intervención Estratégica del Grupo Potasio
Unidades de la Policía Municipal y Estatal aseguraron el perímetro, estableciendo un cordón de seguridad reforzado y ejecutando la evacuación preventiva de todo el personal y civiles circundantes.
Minutos después, los técnicos especializados del Grupo Antibombas del Estado (Grupo Potasio) tomaron el control de la escena. Bajo estrictos protocolos de seguridad, los peritos procedieron a la neutralización de la amenaza. Utilizando una manta supresora de explosión, el dispositivo fue encapsulado y extraído bajo custodia para evitar cualquier riesgo de detonación o dispersión de componentes.
El objeto fue trasladado a un sitio de confinamiento controlado en la colonia Santa Catarina, donde se realizó el análisis forense detallado.
Investigación Penal Abierta por Disturbio
Horas después de la tensa operación, la Secretaría de Seguridad Pública confirmó la desarticulación del dispositivo. Pese a que la inspección técnica determinó que el objeto no contenía material explosivo, las autoridades calificaron el acto como un grave disturbio al orden público.
La Fiscalía General de la República (FGR) ha tomado conocimiento del caso. La investigación permanece abierta y en curso para identificar y localizar a los responsables de esta maniobra intimidatoria. Las autoridades presumen que la colocación del artefacto fue un acto deliberado diseñado para generar una crisis de seguridad y no se descarta que haya sido una acción de prueba o una tentativa fallida de extorsión o asalto. El expediente está siendo consignado por los daños causados a la paz pública y la movilización de recursos estratégicos de seguridad.













