En este espacio el 19 de febrero le hablé sobre la corrupción que se vive dentro de la Secretaría de Seguridad Pública, tolerada y fomentada principalmente por el Subsecretario de Coordinación y Operación Policial, Humberto Rivera García, quien sigue órdenes desde Aguascalientes de Manuel Alonso García; poco más de un mes después, el resultado son dos muertes que el gobierno de Sergio Salomón Céspedes Peregrina pudo evitar.
En esa entrega le informé que había elementos del grupo de operaciones especiales que habían sido amenazados, y que algunos elementos estaban bajo investigación,como el caso de Adán Montes; a más de un mes del inicio del proceso en su contra, no fue dado de baja de la corporación por la protección de Rivera García.
Adán Montes fue suspendido después de la detención de cuatro elementos detenidos con una banda dedicada al robo a transporte de carga en el Periférico Ecológico, además de la presunta protección a bandas dedicadas al tráfico de migrantes en la zona de Esperanza.
Lamentablemente el elemento fue asesinado por un grupo armado en el estacionamiento de Periplaza, ¿Qué sabía? ¿A quién le convenía su silencio? Probablemente nunca lo sabremos.
¿Qué hizo el gobierno del estado?, ¿Qué hizo el gobernador?... Y eso mismo seguirá haciendo, se lo apuesto.
En esa entrega le comenté que con mandos vinculados a la corrupción, Puebla enfrentaría un proceso electoral que se podría poner en riesgo; el sábado pasado fue asesinado el candidato a la presidencia de Acatzingo por Morena, Jaime González Pérez.
El gobierno no adoptó las medidas necesarias, se privilegiaron los acuerdos y ahora el saldo es: muerte e incertidumbre entre los poblanos.
Sergio Salomón parecía un gobernador que enderezaría el rumbo de Puebla, pero dejará como legado un estado sumido en el miedo, con obras majestuosas con placas con su nombre, pero con miedo.













