La jornada de violencia que vivió Puebla, parece que tiene una dedicatoria y no son las autoridades actuales, estas fueron rebasadas hace tiempo; con arrogancia los grupos delincuenciales lo hicieron evidente, ahora parece que el mensaje es para quienes asumirán el poder en diciembre próximo: el gobernador electo, Alejandro Armenta y el presidente municipal, José Chedarui Budib.
Con sus acciones, los grupos delincuenciales enviaron un mensaje de que tienen la capacidad operativa, las suficientes complicidades con las autoridades actuales y la audacia para cometer actos atroces con los que buscarán negociar o someter a las nuevas autoridades para mantener sus espacios y ampliar los negocios ilícitos.
En los meses siguientes, los equipos de transición deberán estar atentos al desarrollo de los hechos recientes y es que antes de asumir el cargo, deberán tener un mapa real de las organizaciones delictivas que operan en el estado y no permitir que les tapen el sol con un dedo.
Y sobre todo, en quien no pueden confiar; el trabajo de inteligencia debe ser de alto nivel para descubrir a quienes juegan un doble rol, porque es un secreto a voces la infiltración del crimen organizado en las corporaciones de seguridad en Puebla.
Por cierto
La debilidad de las investigaciones fortalece a grupos delictivos; tal es el caso de lo que ocurre en la zona sur de la ciudad, en donde desde hace varios años un hombre creció en el ámbito delictivo hasta convertirse en un líder delincuencial.
De su identidad se sabe poco, se llama Javier y le apodan “El Yoyo”; originario de la colonia Popular se asentó en la zona donde se encuentran las colonias Santa Lucia, Constitución Mexicana, Balcones del Sur; se ha dicho que fue Policía Estatal, aunque no hay registros de que haya pertenecido a alguna corporación.
Familiares pertenecieron a corporaciones como la extinta Policía Judicial, lo que le generó contactos que lo apoyaron para tener actividades ilícitas en la Sierra Norte de Puebla, según reportes de inteligencia municipal.
Se dijo que los ataques armados registrados entre el domingo y el lunes estaban relacionados por una pugna con el grupo que dirige un hombre conocido como Julio; sin embargo, las fuentes consultadas señalan que es poco probable que esto haya ocurrido pues ambos personajes son hermanos.
En la colonia Santa Lucia hubo cateos y supuestamente se desmanteló un “punto” de venta de droga, pero no pasaron ni dos meses y este estaba en funcionamiento.
Un hombre hábil para crear una base social y de reclutamiento; las fuentes que hicieron llegar información a este espacio señalan que muchos internos del penal de San Miguel le deben favores, además de algunos negocios en diferentes puntos de la ciudad que le sirven para conocer gente que quiera formar parte de su grupo delictivo, revelan las labores de inteligencia.













