Fin de Fiesta para una Leyenda Local
La música se detuvo. Los pasos de baile que encendieron innumerables salones y fiestas de barrio se extinguieron de la forma más violenta posible. La mañana de este lunes, el norte de la capital poblana amaneció con una escena de terror que puso fin a la vida de un personaje entrañable: el hombre conocido popularmente como el "Medio Metro del Alto", considerado por muchos como uno de los primeros en adoptar este icónico performance de baile en el país.
Su cuerpo, de complexión pequeña, fue encontrado brutalmente arrojado en las profundidades de un canal de desagüe, en la junta auxiliar de San Sebastián de Aparicio. Esta zona, desolada y limítrofe con Tlaxcala (cerca de la calle Maximino Ávila Camacho), se convirtió en el escenario final de su historia.
Crónica de un Crimen Doloso
El primer aviso a las autoridades fue el de un cuerpo abandonado en el cauce seco, cerca de las ocho de la mañana. Inicialmente, se especuló que pudo haber sido víctima de un atropellamiento. Sin embargo, la verdad que reveló la Fiscalía General del Estado (FGE) es mucho más oscura: la víctima presentaba, al menos, tres heridas de bala con orificio de entrada en la cabeza. Un homicidio a sangre fría.
El danzante, de entre 30 y 35 años, vestía aún la ropa con la que probablemente terminó su última noche: camisa y pantalón blanco, contrastando con sus tenis oscuros y bóxers rojos.
Los detalles de su identidad, más allá del apodo, apuntan a un hombre con rasgos inconfundibles: su talla, producto de la acondroplasia, y los lienzos de tinta que portaba sobre su piel—la imponente figura de la Santa Muerte grabada en el pecho y un San Judas Tadeo en el antebrazo izquierdo. Estas señas particulares son ahora la clave para que la Coordinación General Especializada en Investigación de Homicidios Dolosos de la FGE dé con los responsables.
El Barrio de Luto y la Investigación Abierta
La noticia causó una conmoción inmediata en la capital, desatando una ola de confusiones en redes sociales con el personaje de fama nacional. No obstante, en los barrios del Alto y Analco, la tristeza es real. Perdieron a su propio showman, un artista local que llevaba alegría a través del baile.
¿Quién quería silenciar al "Medio Metro del Alto"? ¿Cuál fue el móvil de un crimen tan despiadado?
La carpeta de investigación ya está abierta. Las autoridades analizan los indicios encontrados en la barranca. Mientras tanto, la comunidad exige respuestas para este caso que mancha de sangre el folclore de la vida nocturna poblana, dejando un vacío en la pista de baile y la promesa de justicia flotando sobre el canal de San Aparicio.













