Con el objetivo central de contribuir a la preservación del patrimonio cultural y arquitectónico de la capital, se están llevando a cabo intensos trabajos para mejorar la imagen urbana del Centro Histórico y su zona de monumentos.
Actualmente, las labores de intervención se concentran en más de 40 fachadas del Barrio del Alto, así como en dos recintos religiosos de gran valor: el Templo de Santa Inés de Montepulciano y el Templo de Balvanera María Auxiliadora.
Respeto Histórico y Desarrollo Urbano
Los encargados de la obra señalaron que el Centro Histórico es el testimonio vivo del pasado y un símbolo de la grandeza arquitectónica y cultural que distingue a la ciudad. Cada detalle intervenido está siendo tratado con el máximo respeto a su valor histórico.
Para garantizar la integridad de los inmuebles, se están aplicando técnicas especializadas de restauración, limpieza, pintura y conservación en las fachadas y los templos.
El propósito de esta intervención va más allá de lo estético. Se busca fortalecer la identidad urbana, impulsar el turismo cultural y dinamizar la economía local. La restauración y el cuidado del Centro Histórico son considerados un motor de desarrollo que atrae visitantes, genera orgullo ciudadano y proyecta la imagen de una ciudad que valora su herencia.
Con estas acciones se busca que las futuras generaciones disfruten de un centro histórico vivo, digno y lleno de historia.













