La noche del martes se convirtió en una escena de terror para clientes y empleados de la Bodega Aurrerá de la colonia San Jorge, al sur de la ciudad. Un asalto a mano armada, que incluyó detonaciones de arma de fuego y la rotura violenta de vitrinas, sembró el pánico y dejó una profunda huella psicológica en quienes se encontraban en el lugar.
Alrededor de las 20:14 horas, al menos cuatro sujetos irrumpieron en el establecimiento de la 14 Sur. La irrupción fue brutal: dos de los asaltantes iban armados, mientras los otros dos se dedicaban a destrozar las vitrinas de cristal que resguardaban los equipos de telefonía celular. El estruendo de los disparos y el crujir de los cristales rotos desató un caos incontrolable.
Evacuación de Emergencia y Trauma
Ante la escalada de violencia, los empleados del comercio activaron rápidamente los protocolos internos de seguridad, logrando evacuar a los clientes por las puertas traseras del establecimiento para ponerlos a salvo. La rapidez fue clave para evitar que el incidente resultara en lesiones físicas, aunque el impacto emocional fue innegable.
En medio del frenesí, los delincuentes se apoderaron de numerosos teléfonos de alta gama, que guardaron en mochilas preparadas para el atraco. La operación delictiva fue ejecutada con una alarmante rapidez y coordinación, permitiéndoles abandonar la tienda en cuestión de minutos antes de la llegada de las autoridades.
Los responsables huyeron a bordo de dos motocicletas con dirección a la zona de Los Héroes. A pesar del despliegue de un operativo en colonias aledañas por parte de las fuerzas de seguridad, no se logró la ubicación ni la detención de los implicados.
Impacto en la Comunidad y la Fiscalía
Aunque afortunadamente no se reportaron personas lesionadas físicamente, el trauma del suceso es un recordatorio sombrío de la vulnerabilidad ante la creciente ola de asaltos a establecimientos comerciales en la ciudad. Este tipo de robos, focalizados en la telefonía celular, se han vuelto lamentablemente recurrentes, impulsados por el alto valor de los dispositivos y la facilidad de su venta en el mercado informal.
La Fiscalía General del Estado ha iniciado la investigación pertinente y se encuentra revisando las cámaras de seguridad, tanto internas como externas del establecimiento, con la esperanza de identificar a los responsables y llevarlos ante la justicia. La comunidad de San Jorge, por su parte, clama por una mayor seguridad y presencia policial para restaurar la tranquilidad en la zona.













